lunes, 6 de octubre de 2014

EL JUDÍO ERRANTE



EL JUDÍO ERRANTE



Qué buen libro.  Empieza con una historia de ciencia ficción (aparentemente) pero va contando la historia del mundo desde la época de Jesucristo hasta nuestro tiempo.  Pero en el fondo de la historia puedo analizar que el único sentenciado no es el “judío errante” de la historia.  Prácticamente la historia indica que todo el pueblo ha sido sentenciado, estigmatizado o tal vez "maldecido" sería más exacto.



Si yo fuera judío ya hubiera renunciado o al menos me lo tomaría tan indiferente o deportivamente como mi condición de “católico” o “hincha del Medellín”.   En cuanto a la religión, no sé cómo diablos puedo ser considerado católico si jamás me he confesado y no me simpatiza la iglesia, empezando por los grandes jerarcas y su afeminada forma de hablar.  A pesar de todo, fui bautizado, hice la primera comunión, me confirmé y me casé por lo católico.  No es muy diferente el tema de mi “afición por el Medellín”.  Realmente me importa un pepino que gane o pierda y mis mayores alegrías deportivas se dan cuando pierde Nacional. Pero cuando alguien me pregunta de quién soy hincha, la respuesta es inmediata: del Medellín.



Creo que si yo fuera judío, esa misma sería la actitud para poder sobrellevar una vida tranquila y digna: en primer lugar no andaría pregonándole a nadie que profeso esa religión y en determinadas circunstancias, lo negaría rotundamente.  Luego de leer todo lo que han padecido los judíos en la historia y la forma en que hoy se desquitan con los palestinos, indica que siempre están metidos en un eterno conflicto.  Durante siglos como víctimas y en los últimos años como victimarios.  La peor condena que lleva el pueblo judío es quizás no poder vivir en paz.  No tiene paz ni siquiera consiguiendo su anhelado territorio  y gozando del poder económico,  de las armas, de la tecnología,  de los escudos antimisiles y de la protección del tío Sam.



Una de las cosas que ratifico con este libro es que por más avanzada que esté la humanidad, no dejaremos de estar anclados a ciertas creencias que las religiones se empecinan en mantener.  Todas las religiones terminan siendo iguales al considerar que cada una es dueña de la verdad y el único camino para llegar a Dios.  Un Dios que cada uno individualiza y utiliza de excusa para mandar mensajes “dichos por él”.  Según la circunstancia, Dios puede ser el ser más comprensivo misericordioso y amoroso, pero luego pasa a ser fuente de castigos, enojos y  venganzas contra un pueblo o un individuo.  Nuestro antiguo testamento católico está lleno de ejemplos.  Aunque no lo crean, yo leí varios libros del antiguo testamento y como buen católico puedo dar fe de que las actuales masacres de guerrilla y paramilitares no llegan ni a la categoría de “acalorada discusión” comparadas con las matanzas que hacía el pueblo elegido, para agradar a Dios, en su camino a la tierra prometida.  Es más, en algunos pasajes el mismo Dios le dice a Moisés: “vayan a tal ciudad, maten al rey, a sus familiares a su ejército y no dejen a nadie con vida.  Tranquilos que ustedes van con el tótem de la inmunidad por cortesía mía ¡quén es uno papá que los quere tanto!”.  Bueno, imagínenselo en lenguaje bíblico traducido por españoles.  A mí se me sale el montañero sin querer queriendo, pero la historia es real.



Ojalá la humanidad lograra combinar su avance en conocimiento con una paralela evolución espiritual que finalmente conlleve a una sana convivencia de los hombres entre sí y de los hombres con su entorno (la naturaleza).  La historia de los judíos de alguna manera es la historia de toda la especie humana y ha sido relatada de manera muy creativa.



Hay cosas en la vida que no podemos cambiar.  Por ejemplo ser negro.  No lo pudo cambiar Michael Jackson con todo su dinero.  Como tampoco se puede cambiar una condición o inclinación sexual: la ciencia indica que la identidad sexual nace con el individuo.  No existe hoy en día un tratamiento contra la homosexualidad y todo intento por crear “una cura” termina en abuso de derechos humanos, así que frente a realidades como esta lo único es auto aceptación y mucho respeto por parte de la sociedad.  Otra cosa muy distinta es nacer en una religión.  Digo nacer porque nadie nos pregunta si queremos o no pertenecer.  Cuando menos pensamos ya estamos bautizados, iniciados, circuncidados, etc., etc.   Pero a diferencia de lo estrictamente genético, lo religioso tiene solución: me salgo, me cambio o le hago por los laditos.  Eso exactamente haría si fuera judío.  

Jorge Mario Muñoz